Sandra García

No soy una experta en
tenerlo todo resuelto.

Soy alguien que aprendió a vivir de forma más consciente después de años funcionando muy bien por fuera mientras por dentro la saturación se acumulaba en silencio.

Veinte años gestionando
personas y carga ajena.

Llevo más de veinte años trabajando en Recursos Humanos. He acompañado procesos de selección, conflictos de equipo, planes de desarrollo y momentos difíciles en entornos de alta presión. Sé lo que es sostenerse y sostener a otros al mismo tiempo.

También soy madre de tres hijos. Lo que nadie te cuenta de la maternidad múltiple no es el cansancio físico: es la cantidad de espacio mental que ocupa cada día, sin parar, sin descanso y sin que nadie lo vea como trabajo real.

Durante años funcioné perfectamente. Cumplía. Llegaba a todo. Desde fuera, todo encajaba. Por dentro, llevaba una carga que no tenía nombre y que nunca aparecía en ninguna lista de tareas pendientes.

La saturación invisible es eso: el peso de lo que sostienes sin que nadie sepa que lo estás sosteniendo.

La pregunta que
lo desordenó todo.

Hubo un momento concreto. No fue un colapso dramático. Fue una tarde, en el coche, con el motor apagado y sin entrar en casa todavía. Y una pregunta que apareció sola: ¿estoy viviendo la vida que elegí o la que se esperaba de mí?

No supe responderla. Y eso fue suficiente para entender que algo tenía que cambiar.

Lo que vino después no fue una transformación radical ni un cambio de vida de película. Fue un proceso lento, incómodo y honesto de aprender a distinguir qué sostenía por elección y qué sostenía por inercia, por miedo o por no haber parado a preguntármelo.

Vida con Intención nació de ese proceso. No para contarte que ya lo tengo resuelto, sino para acompañar el camino de quienes están en algún punto de ese mismo recorrido.

Lo que hay
detrás de este proyecto.

20 años en Recursos Humanos me han dado algo difícil de enseñar en un curso: la capacidad de escuchar lo que las personas no dicen directamente, de identificar patrones en la forma en que se gestionan a sí mismas y de entender la diferencia entre cansancio puntual y saturación estructural.

He formado a equipos, diseñado programas de bienestar laboral, acompañado procesos de cambio y tenido miles de conversaciones sobre lo que se espera de las personas en entornos de alta exigencia.

Este proyecto no es una derivada de mi trabajo corporativo. Es el resultado de lo que aprendí cuando paré de aplicarme a mí misma lo mismo que le pediría a cualquier profesional que cuidase de su equipo.

20 años

en Recursos Humanos

3 hijos

y todo lo que eso implica

1 pregunta

que lo cambió todo

Sin recetas.
Sin promesas vacías.

No creo en el "todo es posible si te lo propones". Creo en que elegir con claridad cambia lo que haces con lo que tienes.

No creo que haya que desaparecer para vivir más simple. Creo que se puede simplificar sin renunciar a lo que importa, y que lo difícil es saber distinguir qué es qué.

No creo que la solución sea la autoexigencia ni la productividad extrema. Creo que la solución, cuando existe, suele pasar por hacer menos cosas pero elegirlas mejor.

Y creo que muchas mujeres muy capaces están sosteniendo demasiado en silencio, sin que nadie lo vea, y que eso tiene un coste real que merece ser nombrado.

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